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viernes, 13 de diciembre de 2013

(NO TAN) FELIZ NAVIDAD (NO GAIRE) BON NADAL


(NO TAN) FELIZ NAVIDAD



Cada año por estas fechas, con la Navidad a punto para difundir su loable mensaje de paz, amor y armonía universal, está muy bien, y el cine se ha encargado de mostrarlo hasta la saciedad, Hollywood casi todo ello. Pero...



Ya nos sabemos de memoria el emotivo final de “Qué bello es vivir”, no negaremos el talento de Frank Capra para hacer emotiva y humana una historia más cursi que un rábano con lazo y, como acertadamente la definió el escritor y crítico de cine Julio Castedo, como “Una metáfora de catequista para niños”.
Pero aquí, como esas escenas navideñas ya las conocemos y ya nos rayan un poco, vamos aquí a mirar otras maneras de mirar la Navidad, incluso las que no tienen nada que recuerde a la felicidad plena, que también las hay. Y el cine no americano se ha encargado de mostrárnosla de vez en cuando.
Pues quince años después de “Qué bello es vivir”, Luis García Berlanga hizo una obra maestra donde satirizaba la Navidad, sus mezquindades, sus hipocresías y su loable pero fracasado intento de hacer la vida mejor a los más necesitados. En “Plácido” mostraba un frenético día de un honrado trabajador que intentaba conseguir dinero para pagar la letra de su motocarro, en peligro de embargo si no la pagaba a tiempo, mientras se lanzaba la campaña “Siente un pobre a su mesa”. 



Berlanga, con la colaboración de Rafael Azcona en el guión, urdió una obra maestra que no deja títere con cabeza, como dice el tópico, pero aquí no se salva nadie: la familia, las buenas intenciones, lo que pille por enmedio. Desde los magníficos títulos de crédito iniciales, con fotomontajes de un pobre que es recogido de la calle, le llevan a una casa, come y bebe lo que quiere, hasta que vuelven a echarle a la calle y hala, nuevamente a pedir limosna.
Reparto coral el de la película, como era habitual en Berlanga, desde Casto Sendra “Cassen” hasta José Luis López Vázquez, con un ritmo frenético y donde no falta ni sobra nada, la sátira es perfecta e implacable.
Sólo decir que “Plácido” fue nominada al Óscar a la Mejor Película Extranjera (se lo llevó finalmente Ingmar Bergman por “El manantial de la doncella”), y que Berlanga, sarcástico, dijo “Si mi película la viera Frank Capra, le daría un infarto”. Lógico, a él nunca le gustó Capra ni su sobreexplotada “Qué bello es vivir”, de la que “Plácido” es su lúcido reverso.



Otra película que no muestra una Navidad idílica es la francesa “La bûche, cena de Navidad”,cuyo título se refiere a un tronco hecho de chocolate muy típico en la Nochebuena del país vecino, y que también desmonta los tópicos navideños, aunque con un estilo aparentemente más suave y moderado que el de “Plácido”:
Después de los títulos de crédito con la canción “Jingle bells”, en su primera escena aparece algo tan poco navideño como... un entierro. Y para que tenga la cosa más humor negro, cuando el ataud del difunto ya está en el hoyo (literalmente), suena un teléfono móvil. Todos creen que es el suyo, pero no: está con el muerto. Y a ver quién es el guapo que baja al fondo del hoyo, abre el ataúd, coge el móvil del muerto y contesta a la llamada, que era de la ex mujer del difunto.
Todo esto ocurre tres días antes de Navidad, y tenemos a tres hermanas, Emmanuelle Béart, Sabine Azéma y Charlotte Gainsbourg, que no tienen motivos para una Navidad feliz. Especialmente la segunda, que está embarazada de su pareja, y que para más inri, es un hombre casado, que lleva 12 años con una doble vida, y cuya esposa está a punto de dar a luz a su quinto hijo. Tiene que elegir entre una de las dos, es decir, quedarse con una y la otra, embarazada o no, que se busque la vida como pueda. Y poco antes de la Misa del Gallo, tomará la decisión final:
Y la que parece más lúcida de las hermanas, Emmanuelle Béart, no es feliz ni su matrimonio tan perfecto. Su marido la engaña con otra y al final estalla, ya que todos la tienen como quién te resolverá todos tus problemas:
La otra hermana, Charlotte Gainsbourg, es al final la más fuerte de las tres. Es independiente, no piensa demasiado en relaciones estables y está dedicada a su trabajo.
Para acabar con esta gran película, también se fija en otros personajes importantes en la trama y que hoy en día todos tenemos en nuestra familia más de uno: los padres divorciados con hijos, que cuando llega la Navidad resulta complicado saber en qué casa pasará cada uno las fiestas, si podrán tener a los hijos en la mesa o estarán en la mesa de otro.



Hay otras películas con la Navidad en el título, pero con un trasfondo nada idílico: primero está“Feliz Navidad, Mr. Lawrence” de Nagisa Oshima, donde tenían un duelo interpretativo dos músicos que son actores de vez en cuando: David Bowie y Ryuchi Sakamoto, enmedio de la II Guerra Mundial, en Java, Navidad de 1942, con el implacable enfrentamiento entre dos culturas, la occidental británica y la japonesa, ésta última todavía con sus códigos de honor de los samurais, que por cualquier tontería, hala, se arregla todo con el “hara-kiri”.
Sakamoto era además el autor de la banda sonora, y su personaje tenía con el de Bowie una relación de amor-odio, incluso llegando a la homosexualidad.



Y ya que hablamos de guerras, pues pasemos a la I Guerra Mundial, que enmedio de las trincheras de Francia, un hecho real poco conocido: en el día de Navidad de 1914, soldados alemanes decidieron una tregua por su cuenta con los franceses y escoceses, enmedio de las trincheras y la nieve de aquella guerra.
Después continuó la guerra, y los soldados y oficiales que secundaron esta tregua fueron deportados a otros frentes de batalla, o degradados, o incluso fusilados. Pero muestra un claro mensaje de paz, amor y fraternidad frente a la locura humana. Emotiva es la escena en donde escoceses, alemanes y franceses cantan a coro “Adeste fidelis”. Hay que agradecer al director de“Feliz Navidad” que en todo momento respeta la dignidad de los contendientes, fueran cual fueran sus ideas.
Y como no queremos sacar sólo lo triste, en nuestro propósito de que pasemos todos una feliz Navidad lo mejor posible, o si no, siempre viene bien un capítulo navideño de Los Simpson, que siempre saben sacarle su lado divertido o sarcástico a esta época del año. Con ellos, nunca nos parecerá cursi la Navidad, sino simplemente que la sintamos como es. Así que... Feliz Navidad.


 

(NO GAIRE) BON NADAL

 

Cada any per aquestes dates, amb el Nadal a punt per difondre el seu lloable missatge de pau, amor i harmonia universal, està molt bé, i el cinema s'ha encarregat de mostrar fins a la sacietat, Hollywood gairebé tot això. Però...


Ja ens sabem de memòria l'emotiu final de "Què bonic és viure", no negarem el talent de Frank Capra per fer emotiva i humana una història més cursi que un rave amb llaç i, com encertadament la va definir l'escriptor i crític de cinema Julio Castedo, com "Una metàfora de catequista per a nens".
Però aquí, com aquestes escenes nadalenques ja les coneixem i ja ens ratllen una mica, anem aquí a mirar d’altres maneres de mirar el Nadal, fins i tot les que no tenen res que recordi a la felicitat plena, que també n'hi ha. I el cinema no americà s'ha encarregat de mostrar-nos-la de tant en tant.
Doncs quinze anys després de "Què bonic és viure", Luis García Berlanga va fer una obra mestra on satiritzava el Nadal, les seves mesquineses, les seves hipocresies i el seu lloable però fracassat intent de fer la vida millor als més necessitats. A "Plácido" mostrava un frenètic dia d'un honrat treballador que intentava aconseguir diners per pagar la lletra del seu motocarro, en perill d'embargament si no la pagava a temps, mentre es llançava la campanya "Asseu-hi un pobre a la vostra taula".


Berlanga, amb la col.laboració de Rafael Azcona al guió, va ordir una obra mestra que no deixa res dempeus, com diu el tòpic, però aquí no es salva ningú: la família, les bones intencions, tot allò que agafi pel mig. Des dels magnífics títols de crèdit inicials, amb fotomuntatges d'un pobre que és recollit del carrer, el porten a una casa, menja i beu el que vol, fins que tornen a llençar-li al carrer i au, novament a demanar almoina.
Repartiment coral, el de la pel.lícula, com era habitual en Berlanga, des de Cast Sendra "Cassen" fins a José Luis López Vázquez, amb un ritme frenètic i on no falta ni sobra res, la sàtira és perfecta i implacable.
Només dir que "Plácido" va ser nominada a l'Oscar a la Millor Pel.lícula Estrangera (hi va portar finalment Ingmar Bergman per "La font de la donzella"), i que Berlanga, sarcàstic, va dir "Si la meva pel.lícula la veiés en Frank Capra, li vendria un infart". Lògic, a ell mai no li va agradar Capra ni la seva sobreexplotada "Què bonic és viure", de la qual "Plácido" és el seu lúcid revers.


Una altra pel.lícula que no mostra un Nadal idíl.lic és la francesa "La bûche, sopar de Nadal", el títol es refereix a un tronc fet de xocolata molt típic en la nit de Nadal del país veí, i que també desfa els tòpics nadalencs, encara que amb un estil aparentment més suau i moderat que el de "Plácido".
Després dels títols de crèdit amb la cançó "Jingle bells", en la seva primera escena apareix una cosa tan poc nadalenca com... un enterrament. I perquè tingui la cosa més humor negre, quan el taüt del difunt ja hi és al forat (literalment), sona un telèfon mòbil. Tots creuen que és el seu, però no: hi és amb el mort. I a veure qui és el guapo que baixa al fons del forat, obre el taüt, agafa el mòbil del mort i contesta a la trucada, que era de l'exdona del difunt.
Tot això passa tres dies abans de Nadal, i tenim a tres germanes, Emmanuelle Béart, Sabine Azéma i Charlotte Gainsbourg, que no tenen pas de motius per un Nadal feliç. Especialment la segona, que està embarassada de la seva parella, i que per més inri, és un home casat, que porta 12 anys amb una doble vida, i la seva dona està a punt de donar a llum al seu cinquè fill. Ha de triar entre una de les dues, és a dir, quedar-se amb una i l'altra, embarassada o no, que es busqui la vida com pugui. I poc abans de la Missa del Gall, prendrà la decisió final.
I la que sembla més lúcida de les germanes, Emmanuelle Béart, no és pas feliç ni el seu matrimoni tan perfecte. El seu marit l'enganya amb una altra i al final esclata, ja que tots la tenen com qui et resoldrà tots els teus problemes.
L'altra germana, Charlotte Gainsbourg, és al final la més forta de les tres. És independent, no pensa massa en relacions estables i està dedicada a la seva feina.
Per acabar amb aquesta gran pel.lícula, també es fixa en altres personatges importants en la trama i que avui dia tothom tenim en la nostra família més d'un: els pares divorciats amb fills, que quan arriba el Nadal és complicat saber a quina casa passarà cadascú les festes, si podran tenir els fills a la taula o seran a la taula d'un altre.


Hi ha d’altres pel.lícules amb el Nadal al títol, però amb un rerefons gens idíl.lic: primer està "Bon Nadal, Mr Lawrence" de Nagisa Oshima, on tenien un duel interpretatiu dos músics que són actors de tant en tant: David Bowie i Ryuchi Sakamoto, enmig de la Segona Guerra Mundial, a Java, Nadal de 1942, amb l'implacable enfrontament entre dues cultures, l'occidental britànica i la japonesa, aquesta última encara amb els seus codis d'honor dels samurais, que per qualsevol tonteria, au, s'arregla tot amb el "hara-kiri".
Sakamoto era, a més, l'autor de la banda sonora, i el seu personatge tenia amb el de Bowie una relació d'amor-odi, fins i tot arribant a l'homosexualitat.


I ja que parlem de guerres, doncs passem a la I Guerra Mundial, que enmig de les trinxeres de França, un fet real poc conegut: en el dia de Nadal de 1914, soldats alemanys van decidir una treva pel seu compte amb els francesos i escocesos, enmig de les trinxeres i la neu d'aquella guerra.
Després, va continuar la guerra, i els soldats i oficials que van secundar aquesta treva van ser deportats a altres fronts de batalla, o degradats, o fins i tot afusellats. Però mostra un clar missatge de pau, amor i fraternitat enfront de la bogeria humana. Emotiva és l'escena on escocesos, alemanys i francesos canten a cor "Adeste fidelis". Cal agrair al director de "Bon Nadal" que en tot moment respecta la dignitat dels contendents, no importen gens les seves idees.
I com no volem treure només d’allò més trist del Nadal, en el nostre propòsit que passem tots un bon Nadal el millor possible, o si no, sempre va bé veure un capítol nadalenc dels Simpson, que sempre saben treure el seu costat divertit o sarcàstic a aquesta època de l' any. Amb ells, mai ens semblarà cursi el Nadal, sinó simplement que la sentim com és. Així que... Bon Nadal.

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